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El 4 de junio se celebra el Día Internacional de la Infertilidad

La genética marca las directrices que condicionan la talla, el peso, la constitución y otras características físicas como el color de pelo, ojos… Pero también puede marcar, entre otros aspectos, la predisposición a heredar enfermedades. Estas son las principales preocupaciones de las parejas que se someten a tratamientos de reproducción asistida con gametos ajenos (semen y óvulos), según los resultados de un sondeo sobre la percepción de la donación por parte de los receptores. En esta encuesta han participado pacientes nacionales e internacionales de la clínica de fertilización y fecundación in vitro Barcelona IVF.

En concreto, al inicio del proceso reproductivo con donante de óvulos o de semen lo que más dudas genera a la pareja receptora es el parecido familiar, tanto físico como de personalidad, ya que el futuro bebé no será portador de los genes de sus progenitores. Ya durante el embarazo y tras el nacimiento, aparece recelo sobre el hecho de no sentir el vínculo genético con su propio hijo o hija y también sobre las posibles enfermedades genéticas que pudiera desarrollar en el futuro, tal y como muestra el anticipo de resultados de este sondeo.

Las clínicas de reproducción asistida están obligadas por ley a buscar la máxima compatibilidad física entre receptora y donante, lo que garantiza una mayor similitud del futuro niño con sus progenitores. Gracias al matching genético, que Barcelona IVF lleva a cabo en sus tratamientos de donación y test que se realizan tanto a la donante de óvulos como al de semen, y también al miembro de la pareja que va a utilizar sus gametos, se descartan hoy en día hasta más de 250 enfermedades hereditarias diferentes.

La legislación también garantiza el anonimato de las donantes de óvulos, aunque sí existe la posibilidad de que si por requerimiento médico para el niño o niña se necesitase obtener información importante sobre la donante, esto se pueda hacer a través del centro médico. En el caso inverso, si el donante contactase con los padres de su descendiente, las parejas admiten que no estarían dispuestos a ello salvo peligro vital. Cuando el embarazo está avanzado, su visión cambia: les parece correcto el contacto y se muestran dispuestos a devolver la solidaridad que para ellos significó la donación.

Según los resultados del sondeo de Barcelona IVF, el 75% de las parejas participantes afirman que la recepción de gametos o embriones no les ha supuesto dificultad alguna. En cuanto a los que respondieron afirmativamente a esta cuestión, relacionan los problemas con motivos económicos y emocionales sobre todo.

 

El miedo desaparece a medida que avanza el proceso reproductivo

Las dudas y los conflictos internos que acechan en el momento de someterse a un tratamiento de fertilidad con óvulos de donante se desvanecen una vez se ha producido el embarazo. Para definir estas variaciones emocionales, se ha estudiado la percepción de las parejas en tres momentos diferentes del proceso reproductivo: durante la primera visita a la clínica, al final del primer trimestre del embarazo, y un año después del nacimiento del bebé.

Así, durante el tratamiento, el embarazo y el primer año del bebé las emociones de la futura madre y su pareja presentan cambios. En el momento inicial, afirman sentir frustración, incertidumbre, tristeza, aunque también esperanza y alegría. Es a partir de que se produce el embarazo cuando aparecen porcentajes mucho más altos en importancia de respuestas emocionales positivas (alegría y felicidad).

Hemos de tener en cuenta que ninguna persona está preparada emocionalmente para realizar este tipo de tratamientos de reproducción asistida con donación de gametos (semen u óvulos), y deben superar un duelo por el hijo genético propio que no tendrán”, apunta Atze Mena, psicóloga especializada en ginecología, sexualidad y terapia de pareja de Barcelona IVF. “Además, estas parejas deben luchar contra sus ideas previamente concebidas y transmitidas a nivel social, cultural y familiar de cómo son las cosas”, añade la psicóloga.

 

4 de junio: Día Internacional de la Infertilidad

La fecha del primer parto de las mujeres españolas se retrasa cada vez más, situándose hoy en los 31 años, según datos del Instituto Nacional de Estadística. De hecho, a los 38 años se experimenta un descenso acentuado de la fertilidad y los 41 años se consideran la edad media de esterilidad de una mujer. Esta tendencia justifica que se registren cada vez más tratamientos de reproducción asistida, además de por otros problemas médicos en la mujer (oncológicos, endometriosis…) y en el hombre que son causa importante de infertilidad.

Con el objetivo de dar visibilidad a la dificultad de concebir experimentada por un 15% de parejas en edad reproductiva en España, el próximo 4 de junio se celebra el Día Internacional de la Infertilidad. En el caso del retraso de la maternidad, al tratarse de un problema fisiológico de envejecimiento, la solución para la gran mayoría de ellas es el tratamiento con un óvulo de una donante joven y sana que ha pasado por un screening. Esto equipara las posibilidades de embarazo a los de la edad de la mujer que donó sus óvulos, que suele ser entre 20 y 30 años.

Donar óvulos y semen compensa y hay que romper los tabúes sobre el tema. Al final, todos los reparos que las parejas tienen al principio del tratamiento están totalmente compensados cuando nace el niño y las dudas que existían al principio se olvidan, tal y como se refleja en este estudio que estamos llevando a cabo y que, sin duda alguna, vamos a seguir ampliado con la colaboración de nuestros pacientes nacionales e internacionales”, ha señalado el Dr. Raúl Olivares, director médico de Barcelona IVF. “Además, la infertilidad no debe continuar siendo un estigma social”, insiste el Dr. Olivares.

 

Las catalanas, las mujeres que más donan óvulos

En la actualidad, en Cataluña se realizan cada año casi 12.000 tratamientos de donación de óvulos, lo que supone el 55,2% de los tratamientos de fecundación in vitro, según los últimos datos disponibles de Fivcat.net, la estadística que publica la Generalitat de Catalunya. Esta cifra significa el 76,92% del total de donaciones de óvulos que se realizan en España anualmente y más de un tercio (el 39,73%) de todas las donaciones hechas en un año en el cómputo total de los países europeos.

Que Barcelona sea la capital de la donación de óvulos se debe a tres factores, asegura el director médico de Barcelona IVF. “El primero es una legislación muy favorable, la Ley 14/2006, sobre técnicas de reproducción asistida, mucho más abierta que las vigentes en otros países europeos como Alemania o Francia, que son mucho más restrictivos en este ámbito. El segundo factor es que los resultados de los tratamientos de fertilidad han demostrado ser técnicamente mucho mejores; y el último es la cultura de la donación en nuestro país, como se ha demostrado al ser España el país con más trasplantes de órganos del mundo”, ha puntualizado el Dr. Olivares.

 

ACERCA DE BARCELONA IVF

Barcelona IVF es una clínica de reproducción asistida líder fundada en 2010, con un equipo de más 30 profesionales, por la que pasan más de 1.000 pacientes de todo el mundo al año. Actualmente ofrece tratamientos personalizados de inseminación artificial, fecundación in vitro, donación de óvulos, preservación de la fertilidad y también para mujeres sin pareja masculina, que se llevan a cabo con éxito gracias a la tecnología más avanzada en su laboratorio propio de fecundación in vitro (FIV) y al I+D aplicado a las técnicas de reproducción asistida, siempre con un trato humano y cercano. Más del 90% de sus pacientes consiguen quedarse embarazadas gracias a los procedimientos que se llevan a cabo en el centro.

 

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