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El yogur ayuda a conseguir un aporte adecuado de calcio en niños y adultos con intolerancia a la lactosa

Las personas con algún grado de intolerancia a la lactosa, suelen rechazar el consumo de
leche y sus derivados, lo que compromete la calidad de su dieta El consumo aconsejado de lácteos es de 2-3 raciones al día para la población en general y 3-4
raciones en embarazo, lactancia, adolescencia, deportistas y personas mayores La inclusión de yogur en la dieta abre vías innovadoras de cuidados nutricionales en el ámbito de la enfermería.
La presencia de yogur en la dieta se asocia a una mayor calidad de la dieta en general, y su consumo se ha relacionado con una mayor protección frente a diferentes síntomas, como pueden ser los que provoca la maldigestión a la lactosa. La evidencia en torno a estas características ha sido un punto de
encuentro para los expertos que participaban en el seminario “Intolerancia a la lactosa. La importancia del yogur para la salud” celebrado en el XVI Foro Nacional ADENYD (Asociación de Enfermeras de Nutrición y Dietética), que han señalado el yogur como una propuesta innovadora de
prevención y tratamiento a tener en cuenta por profesionales sanitarios especializados en nutrición y dietética.
La prevalencia de intolerancia a la lactosa es un problema común, que afecta a entre el 7 y el 20% de la población caucásica europea. En España, se estima una prevalencia de entre el 35 y el 40% de la población adulta y sus síntomas incluyen diarrea, dolor abdominal y flatulencia tras su ingesta. Las
personas con algún grado de intolerancia a la lactosa, suelen rechazar el consumo de leche y sus
derivados. Este patrón se repite entre la población infantil. En un estudio en niños españoles de 8 a 13 años (5), se comprobó que aquellos que habían recibido un diagnóstico de intolerancia a la lactosa consumían menos lácteos, y tenían menor ingesta de calcio que los niños sin intolerancia. En el subgrupo de niñas, la estatura era significativamente menor, lo que podría estar condicionado por la menor ingesta de
calcio.
La falta de consumo de lácteos compromete la calidad de la dieta y aumenta el riesgo de no cubrir las cantidades diarias recomendadas de ciertos nutrientes. “En el caso del yogur y las leches fermentadas, debido al proceso de elaboración y a la propia fermentación bacteriana, disminuye el
contenido en lactosa, y se acidifica el medio, lo que mejora la biodisponibilidad de minerales como el calcio, el fósforo, o el magnesio, e incluso se incrementa el contenido de vitaminas como los folatos (1)” ha señalado la Dra. Ana M. López Sobaler, profesora Titular de Nutrición y Directora del Departamento de Nutrición y Bromatología de la Facultad de Farmacia de Universidad Complutense de Madrid.
Consumo insuficiente de lácteos también en los no intolerantes.
Los lácteos son alimentos valiosos desde el punto de vista nutricional, tanto por la cantidad de nutrientes que proporcionan como por su calidad. Más allá de ser conocidos por su importancia como fuente de proteínas de alto valor biológico y de ser fuente del calcio más biodisponible, contienen
también vitaminas como A, D y Vitaminas del grupo B y minerales como el fósforo o el magnesio, entre otros nutrientes. En palabras de la Dra. López Sobaler, “el consumo aconsejado de lácteos es de 2-3 raciones diarias en la población general, y de una más (3-4 raciones/día) en mujeres embarazadas, mujeres en periodo de lactancia, adolescentes, deportistas y ancianos, porque tienen unas necesidades
mayores de calcio y otros nutrientes”.

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