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La nueva revolución femenina con el experto internacional en antienvejecimiento, el doctor López Tallaj

Durante mucho tiempo se ha contemplado esta etapa de la mujer como el fin de su juventud, y por lo tanto de su vitalidad. También se ha asociado menopausia con el final o la disminución de la vida sexual, por su relación con la maternidad y los órganos reproductivos. Sin embargo, los avances en el estudio de los tratamientos hormonales sustitutivos, así como sus buenos resultados, no sólo están contribuyendo a desterrar estas creencias, sino que avanzan hacia un nuevo concepto de la mujer madura.

El último estadio, la terapia con hormonas biodénticas puede dar lugar a una nueva revolución femenina, del control de la natalidad al freno al envejecimiento. Así lo explica uno de los mayores expertos internacionales en medicina antiage, el doctor Luís López Tallaj, para quien la mala fama y los argumentos contrarios a estas fórmulas de suplementación tienen que ver con la preponderancia y fuerza de la medicina paliativa frente a la preventiva: “la medicina tradicional y la industria farmacéutica nos han amedrentado, mostrándonos los procesos de envejecimiento como naturales y sin remedio. Esta convicción puede llevarnos a la resignación, y a continuar la rueda de enfermar y tratar un sinnúmero de dolencias con productos, en muchos casos, sintomatológicos”.

El envejecimiento, explica este cirujano plástico y miembro de la Sociedad Española de Medicina Antienvejecimiento, ocurre por un declive de la cascada hormonal a todos los niveles, con un descenso en la producción de las mismas y con su consecuente sintomatología, lo cual se ha descrito al llegar a su estado clínico florido y crítico como andropausia en el hombre, y menopausia en la mujer.

El tratamiento hormonal sustitutivo más tradicional, en este caso femenino, consiste en reemplazar las hormonas que no se producen una vez comenzada la menopausia, para reducir los síntomas propios del proceso, como los sofocos, la sequedad vaginal o los cambios en el estado anímico. Los estrógenos, la progesterona y la testosterona se administran en esta fase de la vida de la mujer de menor a mayor dosis, según se vayan observando los efectos del proceso.

Sin embargo, para el doctor López Tallaj cuando llega el climaterio ya es tarde. La terapia hormonal debería iniciarse en la premenopausia. Aunque siempre dependerá de los estudios particulares que se realice a cada paciente, el experto considera que, tanto hombres como mujeres, deberían iniciar la suplementación “desde que haya un declive en nuestra función psicosomática, estado de animo y capacidad intelectual, que nos deberán alertar de que algo anda mal. Y esto ocurre generalmente a partir de los 40 años o cerca de la premenopausia y preandropausia”.

Si tuviéramos que priorizar, Tallaj no lo duda: la testosterona resulta fundamental cuando ellas entran en la cuarentena y alude a beneficios, “de los que estamos muy seguros” como aumento de la libido, alivio del calor propio de la menopausia, labilidad emocional, más disposición al sexo y mayor número de orgasmos, lubricación vaginal, aceleración del metabolismo con la consecuente perdida de peso y mejora de la función cognitiva.

En definitiva, mejor ánimo, más fuerza, mejor forma y apetito sexual, aspectos que anularían el concepto de menopausia como inicio del declive femenino.

Si algo va a acelerar esta posibilidad es la evolución del tratamiento hasta la terapia con hormonas bioidénticas, lo que quiere decir que las hormonas con las que se reemplaza a las perdidas con el paso del tiempo son químicamente idénticas a las que el cuerpo produce. La mejora es clara con respecto a la técnica tradicional : “Las hormonas para reemplazo producidas por las multinacionales farmacéuticas son químicas con estructuras moleculares disimiles a las que produce el organismo originalmente”.

Las bioidénticas, en cambio, se encargan tras un estudio individualizado y al ser iguales a las que producimos en nuestro
cuerpo “contribuye a la fuerza muscular, el estado ánimo, la función metabólica y la capacidad de pensar, recordar y razonar”. Su mejora de la función sexual se debe a que “se unen de manera normal a los receptores que la reconocen de inmediato produciendo un aumento inmediato de la libido y los orgasmos”.

Hablamos de la testosterona, la DHEA, la melatonina o la progesterona, que se pueden administrar en distintos formatos, en pastillas, gel, chips, o pellets, lo último y más efectivo de este arsenal de suplementos.

Este implante subcutáneo es muy cómodo para las pacientes, que pueden esperar entre cinco o seis meses para cada reemplazo. Es indoloro y no entra en contacto con otras partes del cuerpo, como sucede con el gel. Sus efectos pueden sentirse en un par de días y aumentan a medida que la testosterona se va liberando en el torrente sanguíneo. Se aplica en la grasa de la cadera mediante una pequeña incisión, de manera ambulatoria en tan sólo 5 minutos bajo anestesia local. Y más aun, no precisa de ningún tipo de convalecencia. La dosificación dependerá de la contextura de cada mujer. Según peso y estatura existen presentaciones de 80, 100 y 125 mg.

Muy importante, recalca el director de Punta Cana Rejuvenation Center, cualquier tratamiento se lleva a cabo tras rigurosas pruebas. En el caso del varón se realizan los llamados screenings y test como el Angiotac, con el fin de descartar placas en las arterias, que puedan soltarse al iniciar la suplementación y dar lugar a accidentes vasculares cerebrales.

Se trata de descartar, sobre todo, posibles efectos secundarios en pacientes de cualquier sexo que presenten algún tipo de patología previa. Si bien se han achacado problemas de salud a pacientes de
terapia hormonal, no existe ningún estudio concluyente. Desde la prestigiosa Clínica Mayo se afirma que este tratamiento resulta cardioprotector y en la mujer ayuda a frenar la osteoporosis. El experto de SEMAL, corrobora este punto de vista, explicando que la testosterona en ellos y los estrógenos en ellas “ejercen un papel importante en el mantenimiento o protección del endotelio o capa intima de las arterias coronarias del corazón”.

Los riesgos, fundamentalmente el que asocia la terapia hormonal al cáncer, podrían proceder, según lo publicado por Clínica Mayo, del momento en el que se inicia el tratamiento, siendo mayor si se tiene lugar más tarde de los 60 años o en una vez transcurrida una década desde que comenzara la menopausia.

Lo que es seguro es que estamos en el inicio de una nueva forma de tratar la madurez orgánica, sobre todo la femenina, apenas liberada de clichés y con muchas posibilidades de mejora por delante.

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