SaludViva se creo para orientar a las personas sobre el poder que tienen los Alimentos Orgánicos en nuestra salud, dado que son materias primas que promueven una alimentación saludable, con nutrientes de alta calidad provenientes de todo el mundo.

Mientras el calentamiento global muestra sus cada vez más desastrosas consecuencias, por otro lado, también hemos comido muy mal durante décadas y pensábamos que eso no iba a tener consecuencias. Pero la pandemia de cáncer y muchas otras enfermedades no hace más que crecer y se muestra muy virulenta a edades cada vez más tempranas. Si vamos analizando cada uno de los ámbitos de la existencia observaremos que se necesitan profundas revisiones, si no giros de 360 grados, para que la Humanidad pueda sobrevivir a sí misma. ¿Qué podemos hacer nosotros?: ser modelos de ese cambio.

 

Salud, energía y bienestar

Nosotros podemos actuar en uno o en otro sentido y que las consecuencias de nuestros actos contribuyan a la regeneración y no a la degeneración. Empieza por ti mismo  porque la revolución más importante es la responsabilidad de aquello que te llevas a la boca y cambia tu forma de alimentarte. 

Ninguna sociedad es justa si no es capaz de garantizar que los que vendrán podrán vivir en un planeta limpio, sostenible y estable. 

Alimentarse es más que comer, es nutrirse de forma real, es permitirse vivir en contacto con la tierra y agradecer sus frutos. Es más que cuidar tu alimentación; es honrar y transformar la naturaleza en algo más auténtico. Comer alimentos que beneficien las funciones de la microbiota intestinal hoy en día es sumamente importante para la salud en general, la longevidad, la inmunidad frente a los virus. Nos defiende contra los microorganismos nocivos. Enseña al sistema inmunitario a distinguir entre amigos y enemigos y degrada las toxinas entre muchos otros factores.

Un gran equipo

Las bifidobacterias ayudan a combatir los patógenos. Nos facilita la absorción de los minerales. Sintetizan ciertas vitaminas esenciales (vitamina K y folate [B9]) y aminoácidos (es decir, los alimentos que componen las proteínas). Y algo muy importante, influye en el estado de ánimo y comportamiento. Las afecciones digestivas, la obesidad, la diabetes, las alergias, el cáncer…., incluso las enfermedades neurodegenerativas, han sido asociadas a una ruptura del equilibrio en la composición o la función de la microbiota intestinal. Las alteraciones de la microbiota intestinal, bien por cambios en la composición o por falta de diversidad, se denomina disbiosis. Se asocia con diferentes enfermedades como el asma, las enfermedades inflamatorias crónicas, la esteatohepatitis no alcohólica, las alergias de la piel y la obesidad, entre otras. Incluso la composición de la microbiota en los primeros años de vida puede predecir el riesgo de desarrollar obesidad en el futuro. Por consiguiente, centrarse en la microbiota intestinal ofrece una posible alternativa para tratar numerosísimas enfermedades crónicas cada vez más frecuentes en el mundo occidental. Lo que comemos nos alimenta, a la vez que nutre a los billones de microorganismos que viven en nuestro intestino. Si queremos asegurarnos de que nuestro intestino goce de buena salud, tendremos que introducir fibras prebióticas y alimentos fermentados con probióticos en nuestra dieta. 

 

 

La flora intestinal modula la liberación de serotonina, y los niveles adecuados de este neurotransmisor son fundamentales para prevenir los estados de ansiedad o depresión.  Los prebióticos sirven “como alimentos para las bacterias beneficiosas que albergamos en nuestro intestino”. Estos alimentos son ricos en fibra soluble, principalmente fructooligosacáridos e inulina, que no pueden ser digeridos y absorbidos en el intestino delgado. Así pasan al colon donde favorecen la proliferación de la flora positiva. También favorecen la absorción de calcio, magnesio, hierro y cinc, así como la síntesis de algunas vitaminas.

Los prebióticos, solos o combinados entre sí, mejoran la absorción intestinal de calcio. Se ha observado un aumento de la densidad mineral ósea tras un año de administración de inulina (Raíz de Achicoria). Probablemente el descenso del pH intestinal colabora en la mejor absorción de este mineral. Mejoras en la digestibilidad y absorción de nutrientes, regulación del metabolismo hepático de la glucosa y del tránsito intestinal, disminución del riesgo de infecciones y prevención de enfermedades inflamatorias o con una base inmune.

El camino para mejorar la microbiota intestinal pasa por incorporar a la alimentación prebióticos y probioticos.

¿Qué daña la microbiota intestinal? 

– Ultraprocesados, como la bollería industrial o las carnes procesadas.

– Consumo elevado de conservantes, como emulsionantes o edulcorantes artificiales, presentes en salsas, bollería, helados etc. 

– Alcohol en exceso.

– Refrescos azucarados, como los zumos de frutas envasados, o con gas y las bebidas isotónicas. 

Y más allá de la dieta también hay hábitos perjudiciales como el sedentarismo, antibióticos, falta de sueño, el tabaco y el estrés que perjudican la microbiota.

Prebióticos

Se trata de ingredientes de la comida no digeribles que promueven el crecimiento y la actividad de especies bacterianas beneficiosas del intestino (como los lactobacilos y las bifidobaterias del colon).

Productos de SaludViva para la salud de la microbiota

* Harina de Bananas Verdes

* Harinas y semillas Germinadas

* Harina de Tapioca

* Harina de Chufa

* Cocoaminos

* Sirope de Yacón

* Carbón vegetal

* Bicarbonato de Sodio

* Monk Fruit 

* Inulina de Achicoria 

* Raiz de Konjac

* Murasaki Imo 

* Raíz de Topinambo

 

Las semillas germinadas intensifican su actividad enzimática y ejercen un efecto probiótico.  Son perfectos para añadirlos en ensaladas, rellenos, patés y salsas.

 

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