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XVI Congreso de Neonatología y Medicina Perinatal

Durante la primera infancia, especialmente en los primeros meses de lactancia, existe un alto riesgo de ferropenia o déficit de hierro, pues coinciden una alta demanda con una ingesta escasa de hierro de alta biodisponibilidad. En este sentido es importante un adecuado aporte nutricional, que se puede reforzar con suplementos de hierro.

Para hablar de la situación actual y presentar un nuevo avance en este campo se ha celebrado el simposio “Nuevas perspectivas en la suplementación de hierro en neonatología y lactancia”, un encuentro patrocinado por Laboratorios Viñas dentro del marco del XXVI Congreso de Neonatología y Medicina Perinatal (SENeo 2017), celebrado en Zaragoza el pasado septiembre.

Déficit de hierro en bebés

Con frecuencia neonatos y lactantes cuentan con unas reservas de hierro insuficientes. Esto es debido a causas como la inmadurez gestacional, un estado férrico de la madre deficiente, pérdidas prenatales o perinatales. Este déficit se acentúa en distintos casos (como en niños prematuros y con bajo peso al nacer), así como en niños mayores de seis meses cuya alimentación procede exclusivamente de la lactancia materna.

En estos casos el protocolo médico pauta una suplementación con hierro, incluso cuando se sigue una dieta infantil adecuada. La Academia Americana de Pediatría (AAP), recomienda un suplemento de hierro oral de 1 mg/kg/día, tanto en caso de lactancia materna exclusiva como de lactancia mixta, desde el cuarto mes hasta la introducción de la alimentación complementaria.

Cuánto hierro se absorbe

A la hora de iniciar un tratamiento con un suplemento nutricional es esencial, según señaló el Dr. Dámaso Infante, Jefe de la Unidad de Gastroenterología y Nutrición pediátrica del Hospital General de Cataluña, diferenciar entre requerimiento –la cantidad de nutriente necesaria para mantener a una persona en un buen estado de salud-, ingesta recomendada –la cantidad que hay que aportar externamente teniendo en cuenta la biodisponibilidad, es decir, la proporción del nutriente que puede ser absorbida y utilizada por el organismo.

Según el Consenso de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria, los requerimientos diarios de hierro son de 0,49 mg para los niños entre 0 y 6 meses, y de poco menos de 1 mg para los niños de entre 6 meses y 3 años. La ingesta recomendada, sin embargo, es mayor, pues el hierro es un nutriente de muy baja absorción y diversos factores inciden en ella.

La leche materna no presenta una alta proporción de hierro -0,4 mg/l- y, además, según señaló el Dr. Infante, la leche humana es insuficiente cuando el lactante supera los 4 meses de vida. Hay que tener en cuenta que el aprovechamiento del hierro procedente de la dieta es muy bajo. Absorbemos entre el 20 y el 30% del hierro de alimentos como carnes, aves, pescados y mariscos. Sin embargo, el hierro contenido en verduras de hoja verde, legumbres, cereales, frutos secos o huevos absorbemos únicamente entre el 5 y el 10%.

Riesgos a tener en cuenta

El Dr. Infante señaló la importancia de la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses como parte de la prevención primaria de la anemia ferropénica indicando que: “En caso de no amamantar, se recomiendan sucedáneos de leche materna reforzados con al menos 7 mg/l de hierro”. Del mismo modo, se recomienda añadir alimentación complementaria rica en hierro a partir de entre el cuarto y el sexto mes en lactantes a término con la lactancia materna para asegurar aportes de 1mg/kg/día de hierro.

A partir del sexto mes hay que tener en cuenta otros factores de riesgo que pueden derivar en una ferropenia, como que la madre continúe con la leche materna, la introducción tardía de alimentos ricos en hierro, la introducción de leche de vaca antes del año, o que siga una dieta con un exceso de lácteos y poca carne, fruta y verdura.

Otro dato relevante aportado en el simposio fue que existe un riesgo significativo en los niños que acuden a la guardería, y que padecen infecciones de repetición. Según señaló el Dr. Infante “la incidencia de ferropenia en lactantes que van a las guarderías aumenta”.

Qué tipo de hierro, esa es la cuestión

La mayoría de investigadores se muestran de acuerdo en que “hay que administrar una dosis diaria de hierro superior a 1-2 mg/kg al niño que lo necesita. En concreto se recomienda dar de 2 a 4 mg/kg”, puntualizó el Jefe de la Unidad de Gastroenterología y Nutrición pediátrica del Hospital General de Cataluña. El problema al que se enfrentan los neonatólogos y pediatras está en el tipo de hierro que se administra. En ese sentido el especialista señaló: “solo tenemos en estos momentos las sales tradicionales de hierro, como, por ejemplo, las que contienen ferroglicina sulfato (glutaferro)”. En este caso, la absorción es tan sólo del 20%. En el caso de otras sales, esta absorción desciende a un 10 ó 15%.

Una nueva perspectiva terapéutica

La baja biodisponibilidad, la reducida absorción de otros nutrientes o la frecuente discontinuación del tratamiento son algunos de los inconvenientes de las viejas fórmulas tradicionales con hierro.
En este sentido, el Dr. Germano Tarantino, director científico de Pharmanutra Spa, en Pisa (Italia), destacó la importancia de la innovadora fórmula de suplementación de hierro en niños (Ferrosol, un complemento alimenticio a base de Hierro Sucrosomial® que supera estos inconvenientes y constituye una herramienta eficaz y segura para neonatólogos y pediatras a la hora de tratar la ferropenia en neonatos y lactantes. La eficacia de esta nueva formulación y preparación específica quedó claramente expuesta. El pirofosfato férrico de Ferrosol es “transportado a través de unas moléculas biológicas utilizadas en otros fármacos para favorecer la absorción, consistentes en liposomas que están rodeados, a su vez, por una cubierta de ésteres de sacarosa de ácidos grasos (sucréster), lo que confiere al hierro pirofosfato una alta protección gastrointestinal y una alta biodisponibilidad”, detalló el Dr. Tarantino. Uno de los motivos por los que se consigue este alto nivel de absorción del Hierro Sucrosomial® es que el hierro transportado no es reconocido como tal, sino que es absorbido directamente, pasando inalterado al torrente linfático y alcanzando el hígado, donde finalmente se liberará.

El Hierro Sucrosomial® es hoy día el hierro oral con mayor número de evidencias clínicas y preclínicas publicadas, y el único hierro oral que ha demostrado no inferioridad respecto al hierro intravenoso. “Hemos demostrado que, tomando Hierro Sucrosomial®, se puede prevenir y tratar la anemia por déficit de hierro en bebés, niños y adultos, que es una fuente óptima de hierro para la prevención de anemia por déficit de hierro absoluta y funcional”, concluyó el especialista italiano.

Ferrosol, suplementación de hierro para niños

Ferrosol es la gama de complementos alimenticios de suplementación infantil de hierro que presenta Laboratorios Viñas. Gracias a la tecnología Sucrosomial permite la administración de una dosis de hierro inferior al resto de sales tradicionales consiguiendo los mismos resultados y un alto perfil de tolerabilidad debido a que el hierro del producto no entra en contacto directo con la mucosa del tubo digestivo, evitando los efectos adversos a nivel gastrointestinal de las sales de hierro convencionales. Su eficacia clínica y seguridad está avalada por más de una cincuentena de estudios en lo que han participado 4.541 pacientes en diferentes especialidades médicas. Además, ofrece una galénica adaptada a los niños, con sabor agradable y fácil posología.

La gama incluye 3 productos:

.- Ferrosol gotas, un complemento alimenticio a base de Hierro Sucrosomial® indicado en niños prematuros, casos de ingesta insuficiente de hierro (lactancia materna exclusiva a partir del 6o mes) o por aumento de las necesidades del organismo (desarrollo). Se presenta en frasco gotero graduado de 30 ml y un sobre de 1,9 ml. No tiene sabor y puede tomarse con cualquier alimento o momento del día. Una gota equivale a 0,7 mg de hierro.

.- Ferrosol sobres, es una combinación de Hierro Sucrosomial® (9 mg de hierro/sobre), vitamina C y vitaminas del grupo B (Ác. fólico, Vit B6, Vit B12). Indicado en casos de déficit de hierro debido a crecimiento rápido corporal y desarrollo intelectual, periodos de convalecencia o infecciones recurrentes. Con sabor a cereza, se presenta en cajas de 20 sobres de 3,5 g.

.- Ferrosol flash, una combinación de Hierro Sucrosomial® (12 mg de hierro/sobre), todas las Vitaminas del Grupo B y vitamina C. Para casos de carencia de hierro debidas a un elevado esfuerzo escolar e intensa actividad física, “estirón” puberal o dietas desequilibradas. Con sabor a cola, se presenta en cajas con 20 sobres bucodispersables de 1,5 g.

 

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